
La escritura cuneiforme, el antepasado remoto del alfabeto griego –el que ahora usamos nosotros ligeramente modificado-, se inventó en Mesopotamia hace unos 5000 años. Durante miles de años, la escritura se grabó con cincel sobre barro y piedra, se rascó sobre cera y corteza, se pintó sobre papiro, tela y pergamino. Luego, con la invención del papel y de la imprenta, se imprimieron libros por todo el mundo. Poco antes de la invención del tipo móvil, hacia 1450 no había más que unas cuantas docenas de miles de libros en toda Europa, todos escritos a mano: una décima parte de los existentes en la gran Biblioteca de Alejandría. Cincuenta años después, hacia 1500, había diez millones de libros impresos. La cultura se había hecho accesible a cualquiera que supiese leer. La magia estaba por todas partes.Han pasado ya veintitrés siglos desde la fundación de la Biblioteca alejandrina. Si no hubiese libros, ni documentos escritos, esos siglos serían un espacio de tiempo difícilmente salvable y la información que se hubiese podido transmitir enormemente menor.
1 comentario:
¡¡¡Precioso!!!!
Mira ti, que cousas tan interesantes nos conta Catalina
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